Palma de Mallorca tiene uno de los cascos antiguos más grandes de Europa y se puede describir como una ciudad medieval rodeada de murallas, con un castillo real, calles estrechas, mercados, iglesias, conventos, casales con patios, ventanas ajimezadas y con una personalidad única dada por su insularidad.
Una ciudad que conserva rincones donde el tiempo parece haberse parado, donde en cualquier momento pensarás cruzarte con un caballero o pasearte por las calles de los gremios y mercaderes.
Palma de Mallorca puede presumir de haber sido de uno de los puertos más importantes del Mediterráneo occidental, y que llegó a su máximo explendor siendo la capital del Reino de Mallorca que incluía a las Baleares y territorios del Rosellón, la Cerdaña y el Capcir.
La conquista cristiana trajo consigo el arte religioso propio del momento aunque pronto tuvo su própia personalidad debido a la construcción de muchos edificios sobre otras construcciones árabes, como la propia Catedral de Palma. El estilo medieval gótico duró más en la isla que en otras zonas de la península debido al retraso en el que llegaban las nuevas tendencias renacentistas, debido a su situación geográfica.
Incluso con el renacimiento asimilado, muchas veces las nuevas construcciones se mantenían con los principios tradicionales (góticos) dejando un espacio muy puntual a las representaciones artísticas renacentistas, gracias a eso podemos disfrutar de una amplia variedad de monumentos de estilo gótico mallorquín muy particular.
Palma sin duda es una ciudad ideal para pasar desde unas vacaciones en familia, a una escapada romántica o de luna de miel. Sumergirse en los misterios de un pasado medieval y disfrutar de la más cómoda de las estancias estarán a tu disposición si eliges nuestro hotel Bahía Principe Coral Playa para tu visita a la mayor de las Baleares.
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