Viaje al centro de la Tierra. Las cuevas del Drach
27 May 2011
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Palacios de princesas, castillos de dragones, monstruos que acechan...Pocas cosas hay que despierten tanto la imaginación de un niño como las caprichosas formas que el agua produce al horadar la roca durante miles de años. Estalactitas, estalagmitas...una vez se aprende a distinguirlas (e incluso sin hacerlo) un paseo entre este tipo de formaciones es un estímulo mágico para dejar que la fantasía nos transporte allá donde queramos.
Situadas en la isla de Mallorca, en el término municipal de Manacor, lugar de origen de Rafa Nadal, se encuentran las Coves del Drac, o Cuevas del Drach en castellano. Cuatro grandes cuevas interconectadas entre sí, con más de 2,4 km de longitud y a una profundidad de 25 metros, las cuevas del Drac son uno de los más bellos ejemplos de la lenta pero poderosa acción del agua en la roca. Las primeras noticias sobre estas cuevas datan del año 1338, en una nota que el gobernador de la isla, Rover de Rovenach manda al alcalde de Manacor.
En un entorno de playas de arena fina y pueblecitos de pescadores, como Porto Cristo, a unos 50 km de la capital de la isla, adentrarse en un viaje hacia el centro de la tierra será para los niños una enorme aventura. Sin mayores precauciones que llevar un calzado adecuado y estar preparados para que la naturaleza nos sorprenda, las Cuevas del Drac son el escenario perfecto para estimular la imaginación de nuestros peques y quién sabe si también para comenzar la carrera fulgurante de un geólogo o espeleólogo de fama mundial, o tal vez un escritor de ciencia ficción, al más puro estilo Julio Verne.
En su interior y a orillas de Llac Martell, uno de los lagos subterráneos más grandes del mundo, se celebran a diario pequeños conciertos de música clásica, que dan a la visita a estas cuevas un toque final mágico, que puede rematarse con un paseo en barca.
Y para terminar el día, nada mejor que visitar alguna de las calas cercanas. Cala Anguita, Cala Mendia y sÉstany d'en Mas, o la propia cala de Porto Cristo, una playa de arena fina y aguas poco profundas ideal para los más peques, tienen todo lo que un turista pueda desear.
Una excursión al más puro estilo tradicional, recomendada sobre todo para niños no demasiado pequeños y que además, es gratuita para menores de ocho años. ¿Qué más se puede pedir?
Como siempre decimos, como mejor aprenden los niños es a través de la experiencia. Y la experiencia de visitar las Cuevas del Drach y disfrutar del concierto, del paseo en barca y de una cuidada iluminación y efectos ópticos, en los que destaca la simulación de un amanecer en el lago, es, aunque ahora no lo creas, algo que tus niños olvidarán difícilmente.
Foto | Porto Cristo de Seudonimoanonimo
Cuevas del Drach de No
Cuevas del Drach de Tewahipounamu